Mujeres en el Transporte de Cargas: Obstáculos y Desafíos en la Inclusión Laboral de Conductoras

Yusen Academia

El transporte cumple un papel clave en la distribución de bienes y servicios. En Argentina, el transporte de cargas por automotor concentra más del 90% de la carga nacional (FADEEAC 2025), convirtiéndose en un servicio indispensable para el funcionamiento de la economía y la vida social. Como ocurre en el resto del mundo, se trata de un sector con una participación femenina marginal en tareas de conducción y logística. Esto se refleja en la proporción de mujeres con licencia profesional para operar vehículos de gran porte: según los datos más recientes, por cada 100 personas habilitadas para conducir camiones en el país, solo 1 es mujer. Durante un desayuno de trabajo realizado por la empresa Yusen Logistic se presentó un estudio -realizado por Candela Hernandez, doctora en Ciencias Sociales, investigadora del CONICET con sede en el Instituto de Investigaciones Gino Germani de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires y la socióloga Maite Velasco, asistente del mismo Instituto- con los resultados de una investigación exploratoria sobre los obstáculos y facilitadores en la inclusión laboral de mujeres como conductoras de transporte de cargas por automotor, considerando distintos momentos de su trayectoria ocupacional: interés por la actividad, acceso al mercado de trabajo y permanencia. La investigación se desarrolló a partir de 20 entrevistas realizadas en modalidad online a mujeres conductoras con licencia profesional, residentes en diversas provincias del país. La mitad de las entrevistadas participó de programas de formación diseñados específicamente para la profesionalización de mujeres. Según este documento, las mujeres cuentan con un abanico más reducido de opciones laborales que los varones. Los imaginarios sociales sobre lo que pueden hacer mujeres y varones condicionan la proyección hacia determinadas ocupaciones. En especial, la conducción en el transporte de cargas continúa ligada a representaciones masculinas que atribuyen a los varones mayor fuerza física y destreza operativa. Existen dos mecanismos contribuyen a ampliar el interés de las mujeres por este sector de actividad. Uno de ellos es la influencia familiar donde la presencia de varones conductores en la familia -padres, hermanos o parejas- actúa como facilitador acercando el mundo del transporte de cargas, brindando formación y facilitando el acceso a un vehículo para aprender y practicar. El otro son los programas de formación que actúan como motor del interés: Si hay influencia familiar, impulsan a sacar la licencia profesional y si no hay contacto previo, habilitan a proyectarse laboralmente en el sector.

Maite Velasco y Candela Hernandez del Conicet, fueron las que presentaron el estudio, y Analia Perharic, de Yusen Logistic.

En el transporte de cargas, las oportunidades laborales tienen marcas de género. Las trabajadoras señalan que los criterios de reclutamiento y selección de personal tienden a restringir el acceso de las mujeres a este sector de actividad. Hay cinco mecanismos que sostienen la exclusión de las trabajadoras: 1 – Discriminación directa: En ocasiones las conductoras son rechazadas bajo el argumento explícito de que no se toman mujeres. 2.- Requisito de experiencia: El acceso de las mujeres se ve condicionado por la exigencia de una extensa experiencia previa. 3.- Evaluación diferencial: Las habilidades vinculadas a la conducción como la fuerza o la resistencia siguen asociadas al desempeño masculino. En consecuencia, se construye un sistema diferencial de evaluación que perjudica a las mujeres. 4.- Sexualización: El supuesto riesgo a sufrir situaciones de acoso justifica la reducción de oportunidades para las conductoras. Las conductoras son rechazadas bajo el argumento de que los varones no están preparados para tratar con una compañera de trabajo mujer. 5.- Sobrecarga de tareas de cuidado: La disponibilidad requerida y los tiempos extendidos en el transporte de cargas, dificultan la inserción de mujeres con responsabilidades de cuidado. Esto deriva en su autoexclusión del sector o en interrupciones en su trayectoria laboral. Pese a la prevalencia de obstáculos en el acceso al mercado de trabajo en la conducción de vehículos de gran porte, se registran contrapesos en las trayectorias de las mujeres entrevistadas que permiten sortear las barreras de acceso. Hay tres mecanismos contribuyen a la inclusión laboral de las mujeres: 1.- Redes familiares masculinizadas: Contar con varones de la familia que trabajan en el sector y pueden recomendarlas en alguna empresa, facilita el ingreso a la conducción. 2.- Estereotipos valorados: Los estereotipos de género que asocian a las mujeres con mayor responsabilidad, cuidado y atención funcionan en algunos casos como argumentos favorables para su contratación. 3.- Programas de formación: La profesionalización que brindan los programas de capacitación de mujeres, como la visibilización pública que traen, colabora a la contratación de quienes pasaron por estas instancias.

En el centro las tres flamantes conductoras de Yusen Logistic junto a Analia Perharic, responsable de recursos humanos y sustentablidad, y Carlos Marazzi, presidente de la compañía de transporte.

Traspasadas las barreras de acceso, las mujeres se encuentran con dinámicas sociales excluyentes que dificultan su integración a los colectivos de trabajo y sostenimiento en la actividad. Se destacan cuatro mecanismos que condicionan su permanencia en el sector 1.- Trato con los compañeros: En las dinámicas cotidianas de trabajo conviven el compañerismo con actitudes de sobreprotección, aislamiento y maltrato que desgastan los vínculos laborales. 2.- Sobreobservación de las tareas: Las mujeres deben demostrar su capacidad para el trabajo sobreexigiéndose; perciben estar bajo evaluación permanente y soportan comentarios que insinúan desconfianza sobre su idoneidad. 3.- Violencia sexual: El riesgo de acoso —que ya condiciona el acceso— se vuelve una amenaza concreta en el trabajo. Chistes con doble sentido, comentarios lascivos y abusos son distintas formas de violencia que afectan a las conductoras. 4.- Falta de infraestructura: La ausencia de espacios básicos como baños para mujeres hacen que sostenerse en la actividad requiera un esfuerzo adicional (por ej. tomar medidas de seguridad y resolver dificultades para la gestión menstrual o la higiene corporal). El armado de redes informales de contención entre conductoras y personas cercanas contribuye al sostenimiento en la actividad. Por otro lado, los beneficios del trabajo en el sector son una motivación importante para seguir a pesar de los obstáculos. Hay tres mecanismos que favorecen la continuidad de las mujeres en el transporte de cargas: 1.- Redes entre conductoras: Grupos virtuales de intercambio entre mujeres del sector son un sostén emocional y profesional. 2.- Reorganización familiar: Estrategias de redistribución de las tareas de cuidado y gestos de consideración por parte de las empresas ayudan a que las conductoras con terceros dependientes puedan sostenerse en la actividad. 3.- Beneficios de la actividad: En el rubro se ofrecen ingresos más altos que en sectores laborales feminizados. Se suma el disfrute por la conducción y una sensación de realización personal.

Los que formaron parte de la charla en la casa central de Yusen Logistic en Catalinas.

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